
Hacía tiempo que no lloraba, repito, hacía. Y no me gusta haberlo hecho. Porque las lágrimas que han salido de mis ojos no han sido lágrimas de dolor, han sido lágrimas de rabia. Quizá por cosas sin sentido, mi cabeza es como una máquina que no cesa de trabajar nunca, y que, aunque a veces se merece un descanso, no suele tomárselos. Pero aún así esos pensamientos me duelen, no me gustan y me parecen injustos, pero hay cosas que no paro de pensar. Pensaré en cómo dejar de pensar y así mantendré la cabeza ocupada para no caer en lo que no debo. Al menos eso intentaré...quizá no lo consiga...pero tendré confianza en ello...
