
-Creo que no me siento preparado para dar un paso más. Estoy bien contigo, eres genial, pero no eres tú, soy yo. Tengo demasiadas cosas en la cabeza y muy poco tiempo que dedicarte. Siento de verdad que tú sí quieras seguir adelante...pero yo no puedo dar más de mí. Ojalá pudiese, pero creo que necesito mi libertad. Dame tiempo, a lo mejor con el tiempo puedo ofrecerte más. Pero siento que contigo estoy perdiéndome cosas de la vida que no me quiero perder. Lo siento, ¿por dónde íbamos?
Volvió a meter la mano por dentro del pantalón buscando el calor que de ahí se desprendía...
-¡Ah sí! ya lo recuerdo, estás preciosa esta noche...





