
...caminaba entre la lluvia buscando un sitio en el que poder leer esa carta sin que nadie me molestara...era difícil, todo el mundo se acercaba a compadecerse de mí, y yo tenía que responder con toda la entereza que mi pena me dejaba...cuando conseguí salir del cementerio me dirigí hacia una cafetería en la que apenas había nadie. Pedí un café al camarero y me dirigí hacia una mesa a esperarle mientras impacientemente abría el sobre que guardaba el secreto que ella no había querido confesarme mientras aún había solución...El camarero me trajo el café, y tomé mi primer sorbo, quemaba bastante, pero con el frío que hacía me vino bien esa sensación de calor dentro del cuerpo...Abrí el sobre con cuidado, no quería romper nada de lo que ella tan cuidadosamente había hecho para mí, y saqué la carta, la abrí y las lágrimas volvieron a brotar de mis ojos...El camarero me miraba como queriendo acercarse a mí a preguntarme si me pasaba algo, pero el recato le pudo y no lo hizo, mejor, yo lo prefería así...no me apetecía hablar con nadie, me apetecía sumergirme en el mundo roto de ella y saber por fin qué le pasaba...La carta comenzaba así...Querido Oscar: Sé que ahora estarás bastante desconcertado por cómo se han desarrollado las cosas, pero intentaré que en esta carta te quede claro...
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