martes, 6 de enero de 2009


...lo primero que me propuse fue encontrar a ese hombre que me había dado la carta en el entierro...pero...¿cómo encontrarle? no sabía nada de él...simplemente que formaba parte de la vida de ella, y debía ser alguien bastante importante, si ella le había escogido para darme su carta...tenía que tener mucha confianza hacia él...Me dirigí hacia mi casa, allí recogería las llaves de la casa de ella. Las tenía a partir de una vez que ella se fue y las dejó dentro...pasó toda la noche paseando, ya que no me llamó por no molestarme...ella siempre intentaba molestar lo menos posible. Mientras caminaba por la calle iba pensando en los momentos tan emotivos que había pasado a su lado...en su sonrisa...en sus ojos grandes y verdes que me llenaban de alegría...y me sentía tan solo desde su ausencia...que sentí que un puñal se clavaba en mí al recordarlo...caminé hasta mi casa y abrí la puerta con sumo cuidado...me dirigí hacia la habitación y una vez allí abrí el cajón donde guardaba sus llaves...las cogí...las guardé en el bolsillo y volví de nuevo a la puerta para volver a salir dirección su casa...la lluvia reflejaba mi estado de ánimo...cada gota que caía sobre mí era una lágrima de sangre que derramaba mi corazón...pero saqué fuerzas de dentro y caminé con paso decidido...Sabía que volver a su casa y encontrarla vacía pero con su olor sería muy difícil para mí...Llegué después de caminar media hora bajo la lluvia...Y allí estaba, frente a su puerta, con la llave en la mano y con el valor suficiente para enfrentarme a ello...me dispuse a abrir...

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