jueves, 16 de abril de 2009


Hacía tiempo que no lloraba, repito, hacía. Y no me gusta haberlo hecho. Porque las lágrimas que han salido de mis ojos no han sido lágrimas de dolor, han sido lágrimas de rabia. Quizá por cosas sin sentido, mi cabeza es como una máquina que no cesa de trabajar nunca, y que, aunque a veces se merece un descanso, no suele tomárselos. Pero aún así esos pensamientos me duelen, no me gustan y me parecen injustos, pero hay cosas que no paro de pensar. Pensaré en cómo dejar de pensar y así mantendré la cabeza ocupada para no caer en lo que no debo. Al menos eso intentaré...quizá no lo consiga...pero tendré confianza en ello...

lunes, 13 de abril de 2009

CORAZÓN DE MADERA


No puedo vivir sin ti, pero vivir contigo me mata...si vivo de tu recuerdo, la soledad alimenta mi agonía y las noches se me hacen interminables...en cambio, si vivo de tu presencia, la angustia de quererte cerca no me deja respirar, pero te siento lejano a mí...¡qué difícil es sentir! mucho más cuando habías intentado hacer de ti una coraza que te protegiese de cualquier sentimiento. Pero ja! me creía que eso era demasiado fácil..olvidé que cuando uno siente, no importa lo que se proponga porque nunca cumplirá nada de ello. Como diría Lucas Masciano, "maldito corazón", él siempre tiene que estar ahí cuando nadie le llama..
Si bien es cierto que el corazón también escarmienta de los golpes que recibe, y, aunque no puede hacerse una coraza de hierro, que sea infranqueable para todo el mundo, se hace una de madera, que necesita que la piquen mucho y se deshace muy poco a poco, poniendo así una pequeña venda que recoja la sangre que va brotando nuevamente de él...espero no desangrarme de nuevo...

domingo, 22 de marzo de 2009

RAZÓN Y CORAZÓN




Razón:
Corazón, ¿por qué me dejas escapar? Tantas veces me suplicaste que estuviera a tu lado, que no me fuese, y tú me estás dejando marchar...¿por qué lo haces? ¿qué te está haciendo cambiar? ¿acaso ya no me valoras?

Corazón: Siento que pienses eso de mí, razón, pero con sus besos encendió mi llama, que tan apagada estaba, y me devolvió a la vida. Con su mano consiguió cogerme, y apretarme. Hacerme en un puño, y que latiera de nuevo sacando la sangre caliente que templándose estaba.

Razón: Te entiendo, corazón. Pero, ¿no sientes miedo?

Corazón:
Sí, razón, siento mucho miedo. Miedo a algo desconocido que no sé si me matará un poquito más o me hará vivir eternamente. Pero ¿qué hacer?

Razón: Cada vez que tú vives, me matas un poquito a mí. Sólo quisiera decirte que no me apartes lo suficiente, para que si sientes la muerte de nuevo cerca pueda salvarte y volver a ser dos unidos. Pero, ya que te estás sincerando conmigo, ¿quién te hace sentir así?

Corazón:
No sé si debo decírtelo, al fin y al cabo, es alguien con quien tú no tienes muy buena relación. Alguien que cada vez que aparece, de ti se olvida completamente, y te aleja del todo. Sin embargo, es alguien que sólo puede vivir a través de mí.

Razón:
Maldito amor...él siempre está metido en medio de todo. Amigo corazón, aunque ahora no me quieras cerca, estaré a tu lado para no dejarte morir si el amor decide irse, como hace casi siempre.

Corazón:
Gracias razón, espero no perderte demasiado. Seguro que así irá todo mejor...

lunes, 23 de febrero de 2009

LO QUE EL SILENCIO NUNCA SE ATREVIÓ A DECIR




No consigo adivinar qué pasa por tu cabeza...lo intento a cada instante, pero la luz me ciega...ojalá todo fuera sencillo, y las máquinas que tenemos trabajando duro día y noche dentro de nuestras mentes, descansaran por un momento y, simplemente, fuésemos nosotros dos...disfrutando y riendo como antes hacíamos...ni me gusta verte sufrir, ni me gusta sufrir por algo que está en nuestro alcance evitar...espero que logremos conseguirlo...


¿Te das cuenta que me fui? ¿te das cuenta que todo lo que pudiste haber tenido se esfumó por tu cobardía? sé que nada es fácil, pero allí donde tú veías impedimentos yo veía ansias de sentirnos libres...pero todo eso ya acabó, y ahora no hay marcha atrás...sólo quedará tu recuerdo y tu forma de estar a mi lado sin estar...

Siento que con cada uno de tus besos me bebí la mentira. La mentira de alguien que ama sin amar, y que traiciona sin saber porqué.
Pero...¿acaso era más fácil llenar mis oídos de palabras bonitas que me hiciesen sentir especial para después con tus hechos demostrar que soy todo lo que no quieres?

sábado, 17 de enero de 2009

...CUCHILLO Y CORAZÓN...


Y por las noches le pregunto a las estrellas..."¿qué puedo hacer para sacarle de mí? si su olor se ha pegado en mi cuerpo...¿qué puedo hacer? si su voz ha penetrado en mi cabeza...¿qué puedo hacer? si su ausencia me ha matado el corazón"...por mucho que pensar en él sea malgastar mi tiempo, no puedo hacer otra cosa...intento mantener la mente ocupada para no hacerlo, pero su recuerdo refluye del abismo al que lo tiré para volver a apuñalarme con su cuchillo de hierro que tanto daño me hace...y le digo al puñal..."ojalá pudiera sacarte de mis adentros como tú sacas mi sangre" y su única respuesta es clavarse más, provocándome más dolor...

martes, 6 de enero de 2009


...lo primero que me propuse fue encontrar a ese hombre que me había dado la carta en el entierro...pero...¿cómo encontrarle? no sabía nada de él...simplemente que formaba parte de la vida de ella, y debía ser alguien bastante importante, si ella le había escogido para darme su carta...tenía que tener mucha confianza hacia él...Me dirigí hacia mi casa, allí recogería las llaves de la casa de ella. Las tenía a partir de una vez que ella se fue y las dejó dentro...pasó toda la noche paseando, ya que no me llamó por no molestarme...ella siempre intentaba molestar lo menos posible. Mientras caminaba por la calle iba pensando en los momentos tan emotivos que había pasado a su lado...en su sonrisa...en sus ojos grandes y verdes que me llenaban de alegría...y me sentía tan solo desde su ausencia...que sentí que un puñal se clavaba en mí al recordarlo...caminé hasta mi casa y abrí la puerta con sumo cuidado...me dirigí hacia la habitación y una vez allí abrí el cajón donde guardaba sus llaves...las cogí...las guardé en el bolsillo y volví de nuevo a la puerta para volver a salir dirección su casa...la lluvia reflejaba mi estado de ánimo...cada gota que caía sobre mí era una lágrima de sangre que derramaba mi corazón...pero saqué fuerzas de dentro y caminé con paso decidido...Sabía que volver a su casa y encontrarla vacía pero con su olor sería muy difícil para mí...Llegué después de caminar media hora bajo la lluvia...Y allí estaba, frente a su puerta, con la llave en la mano y con el valor suficiente para enfrentarme a ello...me dispuse a abrir...

domingo, 21 de diciembre de 2008


...la pena que me inundaba era fuerte...y no encontré otra salida. Quizá ésta sea la manera más cobarde de hacer las cosas - y lo era - pero no sabía cómo seguir levantándome cada mañana sin pensar que el día sería como otro más en el que el gris no se teñiría de color por mucho que yo lo intentara. Supongo que comprendes que nuestra relación ahora no era la más buena. Te alejaste de mí sin yo saber aún porqué. Y eso me dolió. Me dolió tanto que sentí que el último puñal que quedaba para matarme se me clavaba en el pecho y no me dejaba respirar. -En ese momento sentí como mis lágrimas empezaban a brotar de mis ojos sin poder remediarlo, sentí el mismo dolor al que ella se refería. - No quiero que te sientas culpable de nada, sabes que siempre he sido muy fantasiosa, y quizá morir haya sido mi última fantasía cumplida. Tampoco mis ansias de vivir eran tan grandes como para superar a las de morir. Ésas eran las que más me gritaban dentro de mi cabeza. Me llamaban y me invitaban a sucumbir a ellas y al final lo voy a hacer. No quiero oírlas más dentro de mí. Gracias por todos los momentos que me has dejado vivir a tu lado, creo que sin ellos todo habría sido peor. Siempre te protegeré desde el destino que me asigne la muerte. Hasta siempre.

Con esas palabras terminaba su carta. Una carta que no había hecho nada más que matarme un poco más por dentro. Una carta que jamás habría querido leer. Pero que allí estaba. Eran sus palabras y eran sus sentimientos. Llamé al camarero y le pagué el café que había tomado. Me levanté despacio y salí a la calle en busca de respuestas. No podía conformarme con eso. En la calle todavía llovía...