jueves, 22 de abril de 2010


El vagón se alejaba de la estación dejando tras de sí una densa capa de humo que anunciaba su partida. La estación se quedaba solitaria. Yo, sentada en un banco leía las líneas que en tu despedida escribías para mí. En ellas me contabas los proyectos que tenías, las ilusiones que te hacían vivir plenamente, y la nostalgia que te invadía al alejarte de todo lo que te ataba a este lugar. Yo sabía que todo te iba a ir bien, y estaba feliz por ello. A veces no podía demostrártelo de la manera que quería, pero sabía que en tu corazón tú sentías cada impulso que le mandaba. Aun así, las lágrimas brotaron de mis ojos mientras trataba de manera impotente acabar con ellas. Al fin y al cabo te ibas, y no sabía si volvería a verte.
Miré al cielo, y vi una estrella que brillaba más que ninguna. Sé que tú también lo hacías. Pude ver el reflejo de tu mirada en ella, y sentí que nada podía pasarme, porque, estuvieses donde estuvieses, siempre estarías a mi lado.

viernes, 2 de abril de 2010


Como siempre, los cuentos de hadas siempre acaban bien. Por eso son de hadas. ¿Es posible que la vida real sea igual de mágica? Posiblemente sí, pero cuando más te acercas a la belleza de lo sobrenatural, su realidad se acerca para recordarte que está ahí y que no debes levantar tus pies del suelo.
En este momento siento mis pies flotar, mi cuerpo levitar, mis pensamientos fluír...¿Llegará el momento de caer?
Como una simple Cenicienta, me dispongo a preparar mi mejor vestido para ir a tu baile...

martes, 23 de marzo de 2010


Recuerdo el primer parpadeo que observé de tus ojos, verdes como las hojas de los árboles, y con tal profundidad que el infinito se queda corto en su andadura a través de ellos. No era un parpadeo normal, pues en él había algo escrito. Algo indescifrable, codificado, sólo legible por una mirada como la tuya. Esa mirada no era fácil de encontrar, no sólo por el color de los ojos, verde como la esperanza, sino por el brillo que de ellos se desprendía. Estaba llena de vida, como si todo lo que fuese presentado ante ella fuera una obra de arte, la más bonita que había observado jamás. Yo, al verla, no pude evitar sentirme llena de alegría por dentro. Estoy segura de que esa mirada no trataba de transmitirme eso, al menos no de manera consciente, pero era algo inevitable, algo que simplemente ocurrió, y simplemente no quise detener. Ese parpadeo tenía aún mucho que desvelarme, al igual que esa mirada...y, todavía hoy, me queda mucho por conocer sobre ella...

jueves, 11 de febrero de 2010


- Sad eyes' girl, tell me your secret,
be my friend, and i'll be your confidant.
Teary eyes' girl, tell me your agony,
be my utopia, and i'll be your reality.
Red eyes' girl, tell me your fear,
be my mistery, and i'll be your freedom.

- It's not sadness what i feel,
it's not fear, and it's not agony.
My eyes shed hapiness' tears,
which i found when i saw his eyes for the first time.
I'd seen them before, many times,
but i'd never looked them that way.
However, there was a day when they talked to me,
and since then, everything was different, and it was true.

sábado, 30 de enero de 2010


Siento que la niebla se pone delante de mí sin dejarme ver. Siento que me ciega, que me apaga y que me aparta del camino que debo seguir. Siento que me contamina con su hedor, que se mete dentro de mí como si fuese veneno. Camino atravesándola, buscando la luz que me lleve de nuevo al camino. Sé que al final de ese camino estarás tú, pero no logro verte. ¿Te escondes de mí acaso? ¿Acaso te doy miedo? Dime cuál es tu refugio e iré a buscarte para llevarte a mi reino. El reino donde todo lo que quiero está al alcance de mi mano. El reino donde no tengo que andar kilómetros y kilómetros buscando qué comer y qué beber. El reino donde siempre serás afortunado, y el cual sabrás valorar más que los que vivimos en él. El reino en el que por más que tengamos, nunca es suficiente, y nos pasamos la vida buscando más; porque la ambición es nuestro mal, y el egoísmo nuestra seña de identidad. Y lo peor de todo es, que no por eso somos más felices, sino todo lo contrario.

domingo, 17 de enero de 2010


Miedo: Perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario.
¿Y por qué tenemos miedo? o mejor aún...¿por qué tengo yo miedo? tengo miedo de sufrir, pero más miedo tengo de que sufran aquellos que están a mi alrededor. Tengo miedo de no saber seguir cuando algo se me tuerce, pero tengo más miedo cuando alguien a quien quiero ha perdido el rumbo y no sé ayudarle a recuperarlo. Tengo miedo de caer enferma, pero tengo más miedo de que caigan los demás. Tengo miedo de llorar y no saber por qué, pero tengo más de que quien está cerca de mí llore sin motivo alguno. Pero lo que más miedo me da es tener miedo, porque si el miedo se apodera de tu pensamiento, nada bueno pasará en ti, él lo eclipsará todo.
Por eso creo que hay que superar los miedos, y yo te ayudaré a superar el tuyo, sí, en todo lo que pueda, y te demostraré que eres más fuerte que el miedo, y que juntos somos más fuertes aún. Yo también tengo miedo, porque el miedo es algo inevitable, y el miedo a mí también me ha jugado malas pasadas muchas veces, y a punto estuvo de conseguir que me perdiese muchas cosas junto a ti, pero el miedo huyó cuando vio la fuerza con la que quería apartarlo de mí.
Preocúpate sólo de ser feliz, no pienses en mañana, piensa en ti, piensa en mí, piensa en lo que queda por vivir. Entonces el miedo se irá y no volverá jamás.

lunes, 7 de septiembre de 2009


El primer rayo de sol entró por una abertura de la persiana. Ella lo sintió en los ojos y se despertó. La luz le molestaba. Al fin y al cabo llevaba días sin salir de la cama y sin ver esa luz. A su lado en el suelo tirada la botella de la noche anterior. Al lado de ésta, las otras botellas de todas las noches anteriores y todos los pañuelos que sus lágrimas amargas habían secado. En la mesilla un cenicero lleno de colillas de todos los cigarros que se habían consumido. Igual que su vida. Una vida consumida por amor y quemada por pasión, que, de la misma manera que el cigarro, se había terminado y no había dejado nada más que un resto que tirar al suelo y pisar para dejar de él la menor huella posible. Pero en su corazón el cigarro no terminaba de consumirse, como su amor. Y su pasión no terminaba de apagarse. Por eso el dolor estaba más vivo que nunca.
Decidió que ése era el día de apagar todo definitivamente. Y se levantó. Sintió un dolor fuerte en la cabeza, apenas podía moverse. Fue hacia el baño vagando por un largo y estrecho pasillo, oscuro como todo en su casa, oscuro como su pensamiento de seguir adelante. Llegó allí, y se miró al espejo. La imagen que vió era totalmente distinta de la que tenía ella antes. Y lloró una vez más, aunque sus ojos ya no tuviesen apenas lágrimas que derramar...